Deportes

China rompe con décadas de planificación y renuncia a fijar objetivo de PIB

Miguel
Eduardo 
Osio 
Zamora

Li también abogó por una efectiva prevención y control de los grandes riesgos financieros y un mayor descenso en el consumo de energía por unidad de PIB

El gobierno chino ha abandonado la práctica, establecida desde hace décadas, de fijar un objetivo anual de crecimiento económico para, en medio del tsunami provocado por el coronavirus, fijar sus metas en niveles de empleo e inversión. El primer ministro Li Keqiang, aludió a la “gran incertidumbre” provocada por el coronavirus para explicar este trascendente cambio ante los 3.000 delegados de la Asamblea Nacional Popular (ANP), principal cita política del año en China y donde se fijan las prioridades de la segunda economía del mundo.

“No fijar un objetivo específico de crecimiento nos permitirá a todos concentrarnos en asegurar la estabilidad en los seis frentes y la seguridad en las seis áreas” en las que tiene sus metas el Ejecutivo de Pekín. El Gobierno, mientras, anunció que el país seguirá estimulando la economía, mediante la emisión de medio billón de dólares en bonos para financiar infraestructuras y la previsión de nuevas medidas monetarias.

En paralelo, reanudó su compromiso con poner en práctica los términos del acuerdo comercial de la “fase uno” con Estados Unidos, pese a la creciente tensión generada desde Washington. En las últimas jornadas EE UU ha aprobado una ley que podría sacar de Wall Street a las empresas chinas (tendrán que demostrar que no están controladas por el Gobierno) y Trump ha acusado directamente a XI Jinping de ocultar información respecto al coronavirus.

Economistas encuestados por Bloomberg prevén este año un aumento del PIB de sólo el 1,8%, el menor desde la década de 1970. Li sí dio una cifra precisa para el déficit presupuestario: el 3,6% del PIB.

Los seis frentes objetivo de la economía planificada se refieren al empleo, el sector financiero, el comercio exterior, la inversión extranjera, la doméstica y las expectativas económicas, indicó Li, mientras que las seis áreas de actuación son las relacionadas con la seguridad del empleo, las necesidades básicas de vida, las operaciones de mercado, la alimentación y la seguridad energética.

Entre los objetivos del país para 2020, el primer ministro abogó por proseguir el proceso de reformas y de apertura como un medio de estabilizar el empleo, estimular el consumo y alcanzar un crecimiento estable. “Nuestro país se enfrentará a factores que son difíciles de predecir en su desarrollo, debido a la gran incertidumbre respecto a la pandemia de COVID-19 y el entorno económico y comercial mundial”, destacó.

Li dijo que este año China debe dar prioridad a estabilizar el empleo y asegurar los estándares de vida, ganar la batalla contra la pobreza y conseguir el objetivo de construir “una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos”. Para ello, se marca el objetivo de crear más de 9 millones de puestos de trabajo urbanos y alcanzar una tasa de desempleo del 6% (5,5% a nivel urbano).

China se fija una meta de inflación del 3,5% para 2020 y alcanzar un equilibrio básico en la balanza de pagos, así como que el incremento de la renta personal vaya en paralelo al crecimiento económico. Igualmente se propone reducir la pobreza entre los habitantes rurales que viven bajo la línea de la misma en los distritos pobres.

Li también abogó por una efectiva prevención y control de los grandes riesgos financieros y un mayor descenso en el consumo de energía por unidad de PIB.