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Entorno Inteligente TV | De arenas y más por ALIRIO PÉREZ LO PRESTI

17 personas fueron detenidas en el sótano del centro comercial ‘Nuestro Bogotá’

 

@perezlopresti

En 2017 el dinero ya no se contaba, sino que se pesaba, porque más valía el papel que lo que señalaba el signo monetario. Luego vino la tormenta hiperinflacionaria y una nueva ola de connacionales tuvo que partir sin tomar ciertas previsiones de rigor. Luego se nos puso por delante el terrible asunto de la pandemia, haciendo de la migración venezolana una de las más abultadas de la región, además de que le tocó lidiar con un tiempo en extremo complejo, cuyas repercusiones han afectado hasta el último rincón de la tierra. En realidad, nadie va a apagar ninguna luz en mi país porque siempre será un lugar en donde muchos podrán conquistar sus sueños y capitalizar los espacios necesarios para poder vivir. Se entra en un ciclo para pasar a otro y así se va la vida. En fin.

Buenas y malas personas: De las cosas más interesantes de migrar es que en realidad no conocemos el lugar a donde vamos. Podemos haber estado ya en el sitio y habernos familiarizado montones de veces con sus costumbres, pero asunto aparte es formar parte de la cultura del lugar donde nos establecemos. Tal vez algunos tengamos lo trashumante en nuestra naturaleza, pero en general no es asunto menor tener que asimilarse a otra cultura, sobre todo porque lo peor de esa cultura se nos va a aparecer antes de lo que pensamos.

Cuando se migra se desarrolla una acuciosidad especial para desentrañar aquello que nos parece extraño, siendo el desarraigo un elemento que va de la mano con el migrante. Pienso que eso no es malo, sino que puede ser útil para hacerle frente a los asuntos por resolver, que para el extranjero van desde lidiar con el hambre de cada día hasta tener un estatus legal como foráneo. De grandes problemas y menudencias va el enredo de la vida y el tiempo se nos va en destejer aparentes necedades o resolver situaciones en las que nos jugamos la vida.

Hay tanta universalidad en lo humano que a duras penas se puede modificar la esencia de lo que somos. Lo humano es universalmente multi determinado y en esa esencia encontraremos lo mejor y lo peor, independientemente del lugar a donde vayamos. En todos lados hay de todo, es la consigna, mientras la experiencia del día a día nos obliga a subir la defensa. Más de un chasco de la cotidianidad marcará nuestro destino, lo cual se acompaña de la certeza de que estamos rodeados de ángeles, capaces de quemarse sus manos por nosotros.