Política

Días de dolor en Israel al sepultar a las 45 víctimas de la estampida en peregrinación

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En una carta enviada al presidente israelí, Reuven Rivlin, el mandatario palestino, Mahmud Abas, expresó su tristeza “por la tragedia” y afirmó que rezaba “por las víctimas”

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Después de la jornada de descanso del Shabat, Israel reanudó anoche los funerales de más víctimas de la letal estampida que causó 45 muertos durante una peregrinación de judíos ortodoxos , una de las “más graves” catástrofes de su historia.

El Estado hebreo empezó al viernes con la dolorosa tarea de dar sepultura a los muertos de la tragedia durante una peregrinación al monte Merón -situado en el norte de Israel, uno de los mayores eventos desde el inicio de la pandemia de COVID-19 , con la presencia de decenas de miles de personas.

“La catástrofe del monte Merón es una de las más graves que ha golpeado al Estado de Israel, declaró el primer ministro, Benjamin Netanyahu , que decretó una jornada de luto hoy domingo.

“Los cuerpos de 32 víctimas de la catástrofe de Merón han sido identificados”, indicó el viernes por la noche el ministerio de Salud en un comunicado. Veintidós cuerpos ya fueron inhumados.

“Debido al Shabat (día de reposo semanal judío) y por orden del gran rabino de Israel, no es posible proseguir el proceso” de identificación, así como los entierros, proscritos durante el Shabat por la ley judía, precisó el ministerio.

“Proseguiremos tras el final del Shabat, el sábado por la noche, agregó.

“Lo que ocurrió aquí es desgarrador”. El jueves por la noche, decenas de miles de personas se reunieron con motivo de una peregrinación para celebrar la fiesta judía de Lag Baomer , en el monte Merón, en torno a la supuesta tumba de Rabí Shimon Bar Yojai, un talmudista del siglo II al que se atribuye la redacción del Zohar, una obra central de la mística judía.

En torno a 100.000 ultraortodoxos se juntaron en el Monte Merón, en el evento más masivo desde el inicio de la pandemia de COVID-19, pero la asistencia fue más reducida que en años previos, cuando se llegaban a congregar hasta medio millón de personas.

Festividad de Lag Baomer en Israel. Foto: AFP Antes del drama, una densa muchedumbre bailaba y cantaba. Hombres y mujeres estaban separados, y numerosos niños estaban presentes, entre velas encendidas, según imágenes filmadas por la AFP.

De acuerdo con los testimonios recabados por la AFP, una enorme cantidad de peregrinos se apiñaron para pasar por un pasillo muy estrecho.

“Llegó más gente, cada vez más. (…) La policía no la dejaba salir y comenzaron a apretarse unos contra otros, y luego a aplastarse mutuamente”, contó a la AFP Shmuel, de 18 años y testigo de la tragedia. “Decenas de personas murieron aplastadas, es una catástrofe”, añadió.

Tras la estampida, se enviaron a la zona ambulancias y helicópteros para evacuar a los heridos. Los socorristas apenas consiguieron llegar a los 150 heridos, para atenderlos, a causa de la muchedumbre, según el Magen David Adom, equivalente de la Cruz Roja en Israel.

“Lo que ha ocurrido aquí es desgarrador. Ha habido gente aplastada hasta morir, incluso niños”, declaró Netanyahu en el lugar y prometió una “investigación exhaustiva” sobre esta tragedia, cuyas causas aún no han sido claramente establecidas.

En los barrios ultraortodoxos de Jerusalén y de Bnei Brak, en la periferia de Tel Aviv, desfilaron el viernes miles de hombres con sombrero y chaqueta negros y camisa opalina, poco antes de la pausa semanal del Shabat, al celebrarse los primeros funerales.

Homenaje. La fachada de la Alcaldía de Tel Aviv y parte de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén se iluminaron anoche con los colores de la bandera israelí en señal de luto y memoria de las víctimas.

“Es una de las catástrofes más graves” de la historia del país”, afirmó el primer ministro Benjamin Netanyahu en un mensaje en Twitter. “La catástrofe del monte Merón es una de las mas graves que ha golpeado al Estado de Israel, consideró el jefe del gobierno que acudió el viernes al lugar donde se produjo la estampida.

Entre las víctimas figuran “varios ciudadanos estadounidenses”, según induicó un portavoz del Departamento de Estado.

Estados Unidos está al lado del pueblo de Israel y de las comunidades judías de todo el mundo y llora la terrible tragedia del monte Merón”, declaró el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

En una carta enviada al presidente israelí, Reuven Rivlin, el mandatario palestino, Mahmud Abas, expresó su tristeza “por la tragedia” y afirmó que rezaba “por las víctimas”.

“La mitad de mi cuerpo atrapada; me ayudaron a respirar y sobreviví” Yaara Chaimovich visitó el monte Merón con sus hijos para enseñarles “la belleza” del lugar sagrado. Horas después se convirtió en el escenario de una tragedia. Chaimovich, de 44 años, dijo que, después de ver una ceremonia del fuego hacia medianoche con dos de sus hijas, intentó salir de la zona entre la multitud. “Todo estaba abarrotado”, comentó.

Mientras iba empujando a su hija Rivka, de cinco años, para que fuera avanzando, una multitud se dirigían en sentido contrario, indicó. Perdió de vista a su otra hija, Leah, de 11 años. “Fue muy estresante”, recuerda. Llevó a Rivka cerca del lugar donde la familia tenía previsto dormir y su marido regresó al lugar santo para buscar a Leah. La encontró con el brazo amoratado en el punto de emergencia.

Moshe Shapiro, de 19 años, buscaba un lugar donde poder instalar su tienda para pasar la noche. Este residente de Jerusalén ha hecho la peregrinación en los últimos 10 años. Shapiro cree que el lugar tiene poderes milagrosos. El año pasado, “recé por un trabajo y un mes después encontré un buen empleo”, explica. Logró salir ileso porque tomó otra salida.

En el hospital Rambam, en Haifa, Gil Alon habla desde la cama donde se recupera. “Había un pasaje muy estrecho y unas escaleras”, dice este hombre de 47 años. “Toda la zona tenía que contener a unas 50 personas (pero) cuando yo estuve ahí, al menos había 300”, señala Alon en un video.

Fue de los primeros en caer por la escalera. “La mitad inferior de mi cuerpo estaba atrapada. Éramos tres” estirados unos encima de otros, recuerda. “Los tres hemos sobrevivido porque estuvimos vigilando que cada uno pudiera respirar”. (Con información de AFP)